- 28.06.–08.10.2025
- Exposición · Archivo
El reverso del tesoro
Sobre la epistemología de la cámara de las maravillas
Desde la perspectiva actual, la cámara de las maravillas parece obsoleta y poco adecuada para reflejar la diversidad y la interconexión del arte contemporáneo. En ella se reflejaba un estado cuasi-cognitivo de aquella época, en la que diversos objetos se reunían continuamente a partir de su estado inicialmente caótico y se organizaban según tipologías.
Para reflexionar sobre estas cuestiones, resulta especialmente notable la fascinante obra El trono del Gran Mogol (el tesoro) de Johann Melchior Dinglinger, procedente de la Bóveda Verde de Dresde. La legendaria cámara del tesoro y de las maravillas, creada en 1723 por Augusto el Fuerte de Polonia y Sajonia como museo público, es conocida por su incomparable riqueza en tesoros.
Bajo la influencia de su mecenas y soberano, esta extraordinaria pieza presenta en el anverso una opulenta instalación, mientras que el reverso muestra una escena orientalista imaginaria de estilo tosco. De manera involuntaria, pero reveladora, se aprecia aquí cómo el pintor exploraba lo virtual y lo real.
En el siglo XVIII, una fuerza enorme, impulsada por el «encyclopédisme technique» (Gilbert Simondon), comenzó a conquistar el mundo. Esto marcó un punto de inflexión desde el sistema de conocimiento tradicional, que antes estaba reservado a grupos exclusivos como los artesanos, hacia una explosión de conocimiento accesible, lo que desmitificó su misticismo. En este contexto, el fuerte énfasis material de la cámara de las maravillas evoca una dimensión no material. El caos, el vacío y la oscuridad, como conceptos cosmológicos, resuenan con el tratamiento descuidado, pero abierto, del reverso del tesoro.
La exposición colectiva aprovecha las características arquitectónicas distintivas de la galería del Körnerpark. Se crea un recorrido espacial que alude a un reflejo infinito para generar posibilidades de interacciones epistemológicas. El modelo 3D del tesoro, que se presenta en la zona de entrada de la exposición, se asemeja a una reencarnación del artefacto original. Con un avatar digital del propio Dinglinger situado en este espacio virtual, la materialidad histórica se transforma en un modelo neutro —similar a los objetos que se utilizan a menudo en los videojuegos— para abrir, en la parte posterior del tesoro, nuevas conversaciones con futuros artistas que se desarrollan en nuestra época.
Con el apoyo de la Fundación Bolstra.
Asistencia curatorial: Ce Jian
Comisariado por Jiaxing CHAO
- Esteban Azuela
- Mariana Castillo Deball
- Miguel Covarrubias
- Ce Jian
- Irene Kopelman
- Yuki Okumura
- Simon Starling
- Simon Wachsmuth
- Ming Wong & Yu Cheng-Ta
- Natalia Zagorska-Thomas